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Mi Reposo


Un reposar de quietas aguas
es el mar que en mi descansa,
cuando el invierno huele a primavera,
cuando el rio muere en la distancia...

Un reposar de mansas aguas,
que humedece el fondo de mi alma,
que enmudece el paso de los siglos,
que detiene otoños y añoranzas.

Me reposan los “te quieros” que se han ido,
me reposan los tañires de cámpanas,
sólo escucho de los siglos mal ceñidos,
la pasión del Cristo y sus “Hossanas”
¡muerte y vida eterna, en pan y vino resumido!




Yo reposo en ese puro instante tan divino,
en que el Dios supremo me despierta los sentidos,
en que el Dios anciano me recuerda que fue niño.
y baja de su trono hasta mi mesa, y cena con mi
espiritu.

Yo descanso de fronteras y de páramos dormidos,
de las sombras que los hombres dan por techo y nido,
de cuestiones y disputas, de leyendas y de mitos.
en esta sacra hora que la luz del Verbo abrigo.

El agua mansa de los siglos, ¡lago, mar y rio!...
el relój sin tiempo, de los valles afligidos,
la herencia de la fe crecida, sin nombre ni apellido
(sin pueblo, ni ciudad, sin lengua, ni destino)
es la quieta tempestad que calma mis delirios.

Un gran reposo de quietas aguas
es el mar que ahora en mi descansa
mansas aguas que se vierten  
sobre el fondo de mi alma


©Miriam Ramos / 2007
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