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¿Por Qué? -Reflexión-

Amado y tierno Jesús, en dias de cuaresma, todos reseñan y conmemoran tu víacrucis, tu crucifixión,
tu entrega y sacrificio, tu redención y resurrección.  En ese tiempo de meditar y reflexionar, tiempo
de redimir nuestras culpas, y tiempo para perdonar,   yo me pregunto: ¿Qué y Por qué?.

¿Que gran misterio se esconde tras tu ensangrentado rostro, que nos impulsa a mirar dentro de
nuestros corazones?…¿Qué infinita misericordia nos toca dulcemente en lo más profundo de
nuestra alma, que nos enternece y nos conduce a transitar en tu compañía, camino del calvario?.  
¿Por qué?, Señor Jesús, nos apartamos de tu rostro, para desfallecer en nuestras propios
pensamientos y tribulaciones?…Acaso es que no comprendemos, de una vez y por todas, las gracias
que nos otorgas a través de tu santo evangelio.  

¡Señor Jesús!…Amado mio!, dulce Jesús Mio, dulce niño Jesús, que llevó María una vez entre sus
brazos, dulce Jesús que platicaras una vez con los sabios del templo, dulce Jesús, pescador de almas,
dulce Jesús amigo y hermano, dulce Jesús obediente y humilde, amado Jesús cruxificado, humillado,
torturado hasta la muerte, Jesús Maestro de Maestros, Sabio entre los Sabios, Redentor y
Consolador, ¿Por qué?…dime ¿por qué?…a pesar de nuestras culpas, de nuestra ignorancia y
rechazo, de nustro orgullo y concupiscencias, ¿POR QUE, JESUS NOS AMAS TANTO?..

Te veo en la cruz, y miro al cielo,  miro al Padre, miro al Hijo, siento al Espíritu Santo, y tu
respuesta, clara y absoluta, truena desde el cielo:

“porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo UNIGENITO, para que
todo el que en EL crea, no perezca, sino que tenga vida eternal”. (Juan 3:16-17 )

Y yo Creo, Señor, Sí, Creo, necesito Creer en tí, porque necesito VIVIR.  Necesito de tu Gracia,
llevame en tu costado, consuélame en tu pecho, guía mis pasos, ilumina mi sendero.  Yo sé que TU
nunca apartaras tu rostro de mi presencia.  AMEN



Miriam Ramos
ORACION


Divino  Corazón de Jesús,
hazme tuya una y mil veces.
Tengo sed de tu presencia,
siento angustia por tu agonía,
temo por mis culpas,
no me abandones,  
amado y buen Jesús.

Gracias por tu amor y
por tu entrega sin medida
en la cruz de tu calvario.

Gracias por Amarme,
mi Amado y Buen  Jesús.


Amén
-Miriam Ramos-